Trama
«I Line» es el fruto de un lamento solitario. A través de la figura del monje, del escriba, del copista, se pone en escena el arquetipo del escritor. Es la imagen de un hombre abrumado por su deber y poseído por la escritura: una escritura ausente e insistente, una historia que lucha por ser contada y que lo acecha en la soledad.
