Las sectas dan por saco más seguido que cualquier otra congregación religiosa irremediablemente unida a los suicidios en masa o a la búsqueda del significado de la muerte. Este nuevo largometraje: “Insidious: Fuera del más allá” recogía parte de la dinámica del juego del inframundo “vive bien o muere y vaga en la oscuridad del limbo por toda la eternidad huyendo de asesinos”. Hemos esperado un buen tiempo a la realización de la siguiente cinta de la saga y, a su vez, deseando que no resultara más de lo mismo encontrándonos de nuevo con los Lambert tras su fallido intento de volver a las pantallas poniendo el foco en la adultez de Dalton. A ver, si la solución ya estuvo una vez, volver a remover lo que ya estaba terminado solo sirve para marearnos a todos.
Aunque Patrick Wilson estuvo al mando, no llamó la atención lo suficiente con su dirección e intentamos buscar en este nuevo Insidious algo que nos deje de qué hablar. Esta nueva familia formada por madre e hija proceden de una estirpe de traumas familiares con el suicidio de la abuela que vivía continuamente atormentada por algo desconocido. Hablábamos el otro día de algunos clichés salvables, y estos lo fueron, al menos para mantener el ritmo narrativo y conducirlo a lo que realmente importaba: el lore del inframundo.
La información sobre los demonios, la secta, la capacidad de viajar de un lado a otro y las drogas que se han fumado para poder entender cómo esos tres viejecillos caminaban por el mundo sin que nadie los metiese en un psiquiátrico, fueron lo que me hizo quedarme en la silla con ganas de conocer todo lo que pudiera de lo que se hallaba ahí abajo. Y estoy segura que hay más de uno queriendo saber sobre las historias de ciertos demonios, cof cof la chica del rifle, pero supongo que eso le quitaría el misterio al asunto, así que puedo quedarme esta vez por satisfecha.
Aunque Patrick Wilson estuvo al mando, no llamó la atención lo suficiente con su dirección e intentamos buscar en este nuevo Insidious algo que nos deje de qué hablar. Esta nueva familia formada por madre e hija proceden de una estirpe de traumas familiares con el suicidio de la abuela que vivía continuamente atormentada por algo desconocido. Hablábamos el otro día de algunos clichés salvables, y estos lo fueron, al menos para mantener el ritmo narrativo y conducirlo a lo que realmente importaba: el lore del inframundo.
La información sobre los demonios, la secta, la capacidad de viajar de un lado a otro y las drogas que se han fumado para poder entender cómo esos tres viejecillos caminaban por el mundo sin que nadie los metiese en un psiquiátrico, fueron lo que me hizo quedarme en la silla con ganas de conocer todo lo que pudiera de lo que se hallaba ahí abajo. Y estoy segura que hay más de uno queriendo saber sobre las historias de ciertos demonios, cof cof la chica del rifle, pero supongo que eso le quitaría el misterio al asunto, así que puedo quedarme esta vez por satisfecha.



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