¿Sabéis el coñazo que es tener que soportar a alguien que piensa que por romper una ramita de saúco y pedir un deseo de amor cutre ya tiene todo el derecho sobre ti? Ayer vi "Obsesión" con la mente más o menos clara, y podría decir que eso fue lo que me retuvo de no atravesar el televisor con el teléfono. Entendedme, la puta Nikki es la apología de una chica entre los 20s y 30s, como cualquiera de nosotras, viviendo una relación tan tóxica que acaba desarrollando una dependencia enfermiza de la que solo se puede salir con un buen psiquiatra de pago. Pongamos un tono dramático como subtítulo: “¿Por qué no me quieres…lo suficiente?”
Nikki no quiere a Bear. No quiere a nadie. Y bravo por ella porque él nunca la ha querido más que como un escaparate de amor platónico. Señores, permítanme decirlo, hasta para un amor de verano se debe querer bien y estamos ante un error descomunal por causa de un objeto vudú que hay que saber utilizar con prospecto. Y como el de las píldoras del día después, nadie es capaz de leerse todo el panfleto. Pero chic@s, no pidáis deseos únicamente para meterla dos minutos y arrepentirse cuando la persona de la que estabas interesado empieza a convertirse en “la loca de turno”.
Nikki está poseída, pirada, chiflada y suplicando porque la maten porque Nikki no es Nikki. Vuelvo a repetir: Nikki no quiere a Bear. Hoy me he quemado el dedo con agua hirviendo y lo que vi ayer me pareció más doloroso. Nikki no me asusta, al contrario, el terror es verla a ella siendo una muñeca psicótica y sexualizada. Como Bae Doona en Air Doll, Nikki es usada y está confundida porque no entiende lo que ve o siente. Todo el mundo está asustado de ella, pero Nikki es la que está más cagada. Y luego él pregunta: “¿Qué tiene de malo estar conmigo?” Chico, tienes lo que te mereces.
Nikki no quiere a Bear. No quiere a nadie. Y bravo por ella porque él nunca la ha querido más que como un escaparate de amor platónico. Señores, permítanme decirlo, hasta para un amor de verano se debe querer bien y estamos ante un error descomunal por causa de un objeto vudú que hay que saber utilizar con prospecto. Y como el de las píldoras del día después, nadie es capaz de leerse todo el panfleto. Pero chic@s, no pidáis deseos únicamente para meterla dos minutos y arrepentirse cuando la persona de la que estabas interesado empieza a convertirse en “la loca de turno”.
Nikki está poseída, pirada, chiflada y suplicando porque la maten porque Nikki no es Nikki. Vuelvo a repetir: Nikki no quiere a Bear. Hoy me he quemado el dedo con agua hirviendo y lo que vi ayer me pareció más doloroso. Nikki no me asusta, al contrario, el terror es verla a ella siendo una muñeca psicótica y sexualizada. Como Bae Doona en Air Doll, Nikki es usada y está confundida porque no entiende lo que ve o siente. Todo el mundo está asustado de ella, pero Nikki es la que está más cagada. Y luego él pregunta: “¿Qué tiene de malo estar conmigo?” Chico, tienes lo que te mereces.


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