¿A quién se le ocurre adoptar a una muñeca de mercadillo metido en una caja con protectores de maldiciones? A esta señora, supongo. Y hay que tener estómago para no darte cuenta de que la muñeca ha estado todo el rato intentando matar a tu hija y no la has quemado a tiempo. Al menos no ha sido aburrida, así que la experiencia ha sido verdaderamente buena.
Quemad a la muñeca


Zu diesem Beitrag gibt es noch keine Kommentare.